Uno de los mayores atractivos de esta zona pirenaica es la perfecta integración del paisaje natural con la arquitectura rural de sus pueblos, donde combinan armónicamente lo señorial con lo tradicional, mostrándolo en sus casas-torre y palacios medievales junto a caseríos de hermosas fachadas. El valle de Baztán cuenta con numerosas construcciones notables por su singularidad como la Casa Jaureguizar en Arraioz, el palacio fortaleza de los Ursúa en Arizkun los palacios de cabo de armería de Jarola y Ascoa en Elbete y el Palacio de Arizkunenea en Elizondo.
Asentadas a ambos lados del río Bidasoa, las poblaciones de Arantza, Igantzi, Lesaka, Etxalar y Bera de Bidasoa forman las denominadas Cinco Villas de la Montaña. Todas ellas guardan importantes restos de su pasado, Bera, cuna de los Baroja, la torre de Zabaleta de Lesaka, entre Arantza e Igantzi San Juan Xar, lugar de peregrinaje de los lugareños…, a la vez que conservan la placidez tradicional de su atmósfera. En los alrededores de Etxalar se encuentran las famosas palomeras, conocidas por su peculiar y ancestral forma de cazar las palomas con red simulando el vuelo de un ave.

El valle de
Santesteban y Basaburua Menor conforman la zona de
Malerreka, caracterizada por la abundancia de ríos y bosques de robles y hayas, los
embalses de Leurtza rodeado por numerosos pueblos, así como por la fuerte identidad de su arquitectura rural, que incluye casa palaciegas y torres defensivas medievales. En
Zubieta puede visitarse un molino que ha estado funcionando durante siglos y, tras convertirse en ecomuseo, continúa proporcionando harina para el consumo a cambio de
laka o pago en especie.