En invierno, los valles de Roncal y Salazar son el destino perfecto para los amantes del esquí de fondo. La estación de Larra-Belagua cuenta con 26,6 Km. repartidos en varias pistas pisadas y señalizadas. A 8 km. de la estación de fondo, se encuentra la estación de esquí alpino de Pierre de Saint Martin en Arette con 22 kilómetros de pistas. Las pistas de esquí nórdico de la estación de Abodi, sobre la Selva de Irati, también ofrecen un espacio idílico de más de 30 km. entre hayedos donde disfrutar de la nieve.
Las tradiciones populares, bien arraigadas en esta zona pirenaica, son un buen motivo para disfrutar del turismo rural y conocer un poco más la historia de sus gentes. La Piedra de San Martín, que separa el valle de Roncal del valle francés de Veratoux, es el punto de encuentro anual de una curiosa ceremonia popularizada llamada el Tributo de las Tres Vacas en la cual se reúnen los ediles de ambos valles según una tradición de más de 600 años.

El Día de la Almadía en Burgui, en el que se recrea otro buen ejemplo de cómo gente y naturaleza han convivido siempre. La almadía, palabra árabe que significa conjunto de troncos trabados, era el medio utilizado por roncaleses, salacencos y aezkoanos para transportar la madera, una de las riquezas de estos valles. Históricamente, las almadías eran guiadas por los ríos Esca, Salazar e Irati y luego por el Aragón hasta Tudela, e incluso algunas llegaban hasta Zaragoza. Los almadieros vendían la madera por el camino y retornaban a pie a sus pueblos.
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