Este territorio de transición influye tanto en el paisaje, formado por suaves colinas, prados y barrancos, como en la producción agrícola, convirtiéndola en una tierra rica en campos de cereal y vid.
El vino constituye uno de los pilares fundamentales de la cultura de la Navarra Media gracias a sus buenas condiciones climáticas y geográficas especialmente aptas para el cultivo de la vid, produciendo vinos de reconocida calidad y merecida fama.
Durante su recorrido turístico, el visitante irá descubriendo el extraordinario valor histórico y monumental de los pueblos y villas de esta zona. Es un territorio cargado de historia que puede observarse en las fortificaciones y robustas iglesias románicas y góticas así como en los numerosos palacios y casonas blasonadas.