El territorio que abarca los Pirineos Orientales muestra una impresionante variedad natural y paisajística, además de una gran riqueza cultural, artística y etnográfica. Por ello supone una opción para disfrutar plenamente del turismo rural. Desde los grandes bosques de hayas como la Selva de Irati, Quinto Real o Sorogain, pasando por las imponentes foces Prepirenaicas de Lumbier, Arbaiun o Benasa. También destacan por su belleza parajes naturales como el valle de Belagua, Karts de Larra, los montes de Areta y las sierras de Leyre-Arangoiti y Abodi.
Entre sus valles el hombre ha conservado sus tradiciones más ancestrales, siempre relacionadas con el pastoreo y la explotación forestal como el Tributo de las Tres Vacas, los danzantes de Ochagavía, los bolantes de Valcarlos o la bajada de las almadías. Sus pueblos conservan la arquitectura rural del Pirineo Navarro, con sus empinados tejados, sus escudos, chimeneas, aleros,.
Históricamente destaca el Camino de Santiago, las ermitas y palacios medievales, auténticas joyas del románico y gótico, los cuidados pueblos pirenaicos y los últimos hórreos de Navarra. |